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Sueño

Invasión
Sueño que estoy en Colinas, y afuera de la casa está un ejercito esperando para invadirnos.
Esperamos ya básicamente que nos ataquen. No hay salvación. Sabemos que no hay nada que podamos hacer.
Empiezo a poner mis cosas juntas. No nos han atacado porque no tiene sentido atacarnos de noche, pero cuando decidan hacerlo no habrá nada que podamos hacer al respecto.
Agarro mis cosas. Preparo lo que me llevaría si de alguna manera milagrosa llegase a sobrevivir. En una mochila, unos calcetines (eso es importante por alguna razón) o dorados o negros con colores.
Pienso en intentar sobrevivir. Si acaso el escapar por el techo al terreno y rezar por sobrevivir me ayudaría.
Pero en el fondo sé que nada puedo hacer.
Meto en la mochila una cámara, y empiezo a llenarla de algunas cosas de valor. Quizá para rendirme de ser posible. Momentos fúnebres para mí y mi familia.
Y de repente empieza. Nos invaden. Pero la gran sorpresa es que es AMD (de las computadoras) y nos ofrecen un pacto muy decente. Tsubaki-san está negociando, también perplejo. A los invasores les basta un trato en el que entreguemos el 11.13% de lo que produzcamos. Fuera de eso, no piden nada. Tsubaki solo pide hablar con el fdasdkjf del enemigo (como el contador en jefe), para cerrar la negociación.
Despierto.

Sueño

Soy un bebé estilo Stewie. Tengo una mascota (como Brian). Estoy bañándolo en el retrete que tiene modo tina. Cuidando la temperatura.
La mascota es negra, tiene varios ojos y muchas piernas. Es inteligente, aunque medio raro.
Alguien toca la puerta, necesita usar el baño. Digo que no porque se está bañando la cosa. Tiene nombre… ya no recuerdo cual. Accidentalmente le jalo al retrete. La criatura se va.

Después entra la mamá. También es aspirada por el baño.
Ultimadamente también los sigo.
La criatura descubre que hay un mundo del otro lado, y le gusta. Es una ciudad y todo. Se empieza a preguntar si sería aceptado, pues se ve muy cómodo todo. Y descubre que es una celebridad. Es el reparador (creador) allí.

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Sueño

Soñé que me diagnosticaban alguna enfermedad terminal. No recuerdo qué era pero me quedaban a lo más 2 años de vida. Y empezaba a pensar qué iba a hacer.

Me decían en presencia de mi mamá, quien hacía lo posible por permanecer inmutable. Luego ella sin estar yo allí le decía a mi papá.

Iba de vacaciones a algún río, y le decía a Ricky también.

Estaba pensando qué hacer.

No estoy seguro.

Llevaba una mochila, y se me mojaba todo: mi celular,un libro de ilustraciones de MGS y mi computadora.

Y empezaba a pensar qué hacer. No sabía si regresar a México o pasarlo en Japón. Optaba por que mis huesos mitad y mitad. Y abandonaba la idea de vivir en otro país. Pero también me entran ganas de viajar. Por el norte de México, que casi no conocí.

Era un poco triste.

Sueño

Soñé con mi abuelita Toña. Estaba en Colinas del Sur. Algo de que me vienen a visitar Ricky y creo que Hiroki y Cristofer. También algo había de hierba. El caso es que estaba mi abuelita, y me da un chingo de gusto porque no la veo tan seguido en mis sueños.

Eso me pasa por no escribir mis sueños de inmediato.

One of my favorite authors, Terry Pratchett, has passed out today. I hereby mourn him sharing my favorite quote of his:

Or at least, he was the kind of frog who was interested in how flowers grew and whether you could get to other flowers if you jumped hard enough.

And, just when you’d got out of the flower, and were feeling really proud of yourself, you’d look at the new, big, wide endless world around you.

And eventually, you’d notice that it had petals around the horizon.

That quote has inspired me to countless metaphorical and literal adventures through the years, and will keep doing so. I will always try to jump out of the flower, to admire and explore how endless this and other worlds are.

His unique, cynical writings not only make me laugh, but also often help me understand my world in unsuspected ways.

May your words, your worlds live forever.

There was this guy, like any other. Probably like you, like me. But there was one thing where he was unlike most people; he had a rather peculiar problem.

You see, this guy was really like any other, because he had his up and downs, sometimes he was depressed, sometimes he was feeling confident and enthusiastic. The one thing that set him apart, and thankfully no one else knew, is that he had physical impediments to be too enthusiastic and motivated about… well, anything.

Anytime he was feeling like he had plans to make things better, that he was about to improve things and take over the world he caught this really really bad symptoms. Sometimes he caught a cold, sometimes he got a stomach ache, other times his feet would hurt out of nowhere. And he had no idea why.

It’s not like he wanted to be negative. He was like you or me. Of course, he felt down at times. He felt nostalgia and regret for whatever reasons. He felt depressed at times, sometimes further deepened by this particular symptom. But he didn’t like it that way. And like any of us, sometimes he was positive and optimistic.  Sometimes he tried to do things better and make a difference. He would realize that doing things isn’t always that complicated, and that enjoying the moment is simpler than sometimes we make it out to be. Then he would feel that’s what he wanted to be, the stage he wanted to stay in.

And then it would strike. Out of nowhere, he would get sick. Or ill. Or something would happen, that no matter how much he wanted to keep the momentum going, it would restrain him for a while.