Últimamente mi vida ha cambiado. Desde hace poco más de un año, en mi vida entraron un torbellino de cambios que los que me rodean conocerán, a veces para su desgracia. Parte de todo este ciclón de cambios ha sido titularme, empezar a trabajar (güevos, ya soy asalariado), entrar en el mundo de los videojuegos, y vivir en el extranjero.
Viví cerca de un mes en Japón, durante mi periodo de entrenamiento de la empresa. No lo pasé mal, pese a que temblaba como 2 veces al día y aprendí a temerle a los temblores. Pero 1 mes es demasiado poco como para decir que “viví” allá. En teoría estaré viviendo varios años en Japón, así que en cuanto a eso no tengo prisa.
Entré a mi querido -e inactivo- blog pensando enlistar cosas que se han vuelto rutina en mí, cosas que han cambiado. Muy al estilo de mis random thoughts que tanto me gusta escribir. Y ni sé porqué estoy tecleando tanto, pero creo que extrañaba hacerlo. En fin, a lo que venía:
Cosas que siento que han cambiado, o en su defecto no han cambiado desde que vivo solo en un semi-hotel en Los Angeles, desde hace ya casi medio año:
- No-cambio: sigo siendo un inútil en mi casa/cuarto. Me cuesta trabajo ponerme a hacer cosas cuando estoy en el. Lo más que logro dentro, es acomodarlo y/o lavar ropa. Y cuando lo hago, el esfuerzo es tal que creo que merezco un trofeo. Es hora de aceptar que nunca trabajaré desde casa, a lo más que le tiro es a un cafecito. Lo más cerca que estuve de eso fue durante la fase ruda de mi tesis, y Dios (en este caso mis amistades más cercanas) saben que no exagero al decir que me costó un güevo y la mitad del otro.
- A causa del anterior no-cambio, últimamente no quiero regresar a mi morada. Hay tantas cosas que quiero y puedo hacer, y estoy muy consciente de que aquí no las hago. Me fastidia saber que por mucho que proponga / planee cosas que haré llegando, no las ejecutaré. Lo único que necesito encontrar es un café cerca que abra 24hrs y seré mejor persona. Si me convenzo de salir.
- Mis fines de semana se han hecho terriblemente predecibles. Todos los sábados me despierto y pienso en todo lo que podría y/o debería hacer. Para el final del día, me siento de la chingada porque mi güeva me venció y terminé haciendo nada todo el pinche día. Por la culpa acumulada durante un día entero de mandar activamente todo a la chingada, el domingo ya salgo a algún lugar a conocer. Había estado yendo a la playa, ahora le he variado. De menos salgo a hacer el super y a comer.
- Casi todos los días siento soledad en algún momento del día. Soledad como en “quizá necesite quien me apapache” o “carajo, ahora me estoy acordando de ella” (he repasado mentalmente miles de veces a todas mis ex-parejas). Creo que hasta cierto punto esto es de lo más normal. Y para bien o para mal, me estoy acostumbrando a ello. Definitivamente no es una sensación agradable, pero tampoco es tan asesina. Y la neta neta, si una chaqueta no resuelve la crisis, sí ayuda a que se pase. Sí, en realidad no espero que nadie lea este texto. Y si ya lo leíste, quizá te debo una disculpa.
- La cultura culinaria americana (o al menos la californiana) sin entrar en lo fino que por supuesto desconozco, es mejor de lo que imaginaba. Lo mejor es que es muy fácil encontrar de todo: tailandesa, coreana, italiana, mexicana, hawaiana, japonesa, china, francesa, etc. Y de cualquier rango de precio.
- Otro detalle de la comida californiana que merece su inciso aparte: los californianos parecen estar en una misión constante para perfeccionar la aplicación del queso y el tocino en cualquier platillo. Esto por 2 razones: todo tiene queso y/o tocino, y casi siempre se ven riquísimos.
- Quiero obsesionarme más con ser cada día mejor persona. Suena a pura mamada, pero creo honestamente que es una de las maneras divertidas de vivir. Y eso es lo que a mí me interesa. Aunque por otro lado, como describí arriba, sigo siendo un lacra de mierda tan pronto entro en mi morada.
- Me planteé un propósito al entrar al mundo del entretenimiento (a videojuegos): hacer cosas que la gente vea y se soprenda, que digan “Wooow, no mames, que chingón!”. Esa es mi motivación, y si bien es cierto ni veo cuando podré hacer cosas así, es una idea que me agrada y me mantiene animado.
No sé porqué así de la nada quise escribir en el blog. Viendo para atrás está monstruosamente largo. Total, el concepto de confesarme con el vacío -que tanto amo- quedará reafirmado si nadie más lo lee. Y si lo leen, comenten que me sonrojo.

